Sostenibilidad empresarial en Latinoamérica: lo que marcará el 2026

Sostenibilidad empresarial en Latinoamérica: lo que marcará el 2026 | Sostenibilidad | Emeritus

La sostenibilidad empresarial ha dejado de ser una aspiración voluntaria para convertirse en una prioridad estratégica y normativa en América Latina.  

De cara a 2026, la región está experimentando una transformación profunda en la forma en que las empresas reportan, gestionan e integran los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus operaciones. 

En este contexto, comprender las tendencias clave que están dando forma al futuro de la sostenibilidad corporativa no solo es relevante, sino urgente. A continuación, exploramos los ejes que marcarán el rumbo del desarrollo sostenible en la región. 

 

Transición a la contabilidad climática 

La transformación más profunda y estructural que experimentará el sector corporativo latinoamericano es la integración forzosa de la sostenibilidad en la contabilidad financiera. 

En Latinoamérica, cuatro países están marcando la pauta en esta evolución, donde cada uno de ellos representa un modelo emergente que el resto de la región observa de cerca:

 

Brasil  

Brasil ha asumido un liderazgo global indiscutible al ser la primera nación en incorporar formalmente los estándares del International Sustainability Standards Board (ISSB) en su marco regulatorio soberano.  

La adopción es obligatoria para todas las compañías públicas, lo que implica que los informes financieros correspondientes al ejercicio fiscal 2026 —que se publicarán en 2027— deberán estar plenamente alineados con estos estándares y sujetos a auditoría externa. 

Esto significa que las empresas públicas brasileñas ya no podrán reportar sostenibilidad en documentos de marketing separados; deberán cuantificar financieramente cómo el cambio climático afecta sus flujos de caja, valoración de activos y costos de capital. 

 

Chile 

Chile, que ya contaba con un marco avanzado de reporte a través de la Norma de Carácter General (NCG) 461, ha dado un paso adicional hacia la convergencia internacional. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) emitió en octubre de 2024 la NCG 519, una normativa que modifica y perfecciona las reglas de divulgación de las memorias anuales integradas. 

La norma establece explícitamente la obligación de reportar bajo los estándares IFRS S1 y S2 a partir del ejercicio fiscal 2026 (cuyos reportes se presentarán en 2027). Una de las implicaciones más notables de esta normativa es la eliminación de la antigua sección de “Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible” que solía aparecer en las memorias anuales.  

El regulador ha entendido que la sostenibilidad no es un capítulo aislado, sino un factor transversal. Por tanto, la nueva estructura exige que los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) permeen todas las secciones del reporte financiero y estratégico de la compañía. 

 

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México 

México está trazando un camino distintivo en la regulación sostenible, caracterizado por una fuerte integración de componentes sociales dentro de sus instrumentos financieros y ambientales.  

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha lanzado la Taxonomía Sostenible de México, un instrumento de clasificación que se destaca a nivel mundial por ser el primero en incorporar un objetivo explícito de Igualdad de Género al mismo nivel que los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático. 

Para el periodo 2025-2026, las instituciones financieras y empresas mexicanas que busquen etiquetar sus inversiones como sostenibles deberán demostrar cumplimiento no solo con métricas técnicas de descarbonización, sino con indicadores sociales de cierre de brechas. 

Esto implica que un proyecto de energía renovable podría no calificar como “sostenible” bajo la taxonomía mexicana si no demuestra prácticas laborales equitativas y seguras para las mujeres, una innovación regulatoria que establece un nuevo estándar para los bonos etiquetados en la región. 

 

Colombia 

Colombia continúa consolidando su arquitectura normativa enfocada en la protección de la biodiversidad y los derechos humanos. La Taxonomía Verde de Colombia, lanzada en 2022, entrará en una fase de madurez hacia 2026, donde se espera que los reportes alineados con sus criterios pasen de ser ejercicios piloto a requisitos para la emisión de deuda pública y privada.  

Asimismo, la Superintendencia Financiera está ajustando sus circulares para asegurar que elgreenwashing (falsas promesas de marketing verde) sea penalizado mediante la verificación estricta de los criterios técnicos de la taxonomía.  

 

Metas de carbono neutral y enfoque climático 

La urgencia de la crisis climática impulsa a muchas organizaciones a comprometerse con estrategias de descarbonización. En este contexto, cada vez más empresas latinoamericanas adoptan planes para alcanzar cero emisiones netas en las próximas décadas, alineándose con el Acuerdo de París. 

Asimismo, a medida que mercados desarrollados implementan mecanismos como los ajustes de carbono fronterizo (que penalizan importaciones con alta huella de carbono), los exportadores latinoamericanos con cadenas de valor bajas en emisiones podrían gozar de acceso preferencial, mientras los rezagados sufrirían en sus márgenes. 

 

Economía circular y gestión de residuos como prioridad 

La integración de la economía circular es otra tendencia clave. Muchas empresas están repensando el ciclo de vida de sus productos para minimizar residuos y reintroducir materiales en la cadena productiva. 

Por ejemplo, se rediseñan empaques para que sean totalmente reciclables o compostables, se establecen programas de recolección y reciclaje posconsumo, y se buscan simbiosis industriales (una empresa aprovecha los subproductos de otra como materia prima). 

Un caso es la estrategia “Cero Desperdicios” de Grupo Bimbo, que se apoya en tres pilares: empaques 100% sostenibles, reducción del desperdicio de alimentos y uso responsable del agua. Además, ha eliminado cientos de toneladas de materiales en envases mediante rediseño, logrando ahorros de recursos y menor generación de basura. 

 

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Transparencia y combate al greenwashing 

Conforme la sostenibilidad adquiere mayor peso, también crece la expectativa de transparencia empresarial en todo sentido. Consumidores, inversionistas y sociedad civil demandan que las compañías demuestren con datos sus progresos y no caigan en el greenwashing. 

Las empresas líderes de la región están respondiendo publicando información ESG auditada independientemente, adoptando estándares de divulgación como GRI (Global Reporting Initiative), SASB (Sustainability Accounting Standards Board) o los indicadores del Pacto Mundial de la ONU, e incluso permitiendo acceso público a ciertas métricas en tiempo real

 

Innovación y tecnología para el desarrollo sostenible 

La sostenibilidad está catalizando una oleada de innovación empresarial. Iniciativas verdes suelen conducir a nuevas líneas de negocio, mejoras de procesos y desarrollo de productos ecológicos. 

Por ejemplo, la demanda de alternativas más limpias ha estimulado la aparición de startups de energías renovables, materiales biodegradables, fintech de carbono, agricultura de precisión, entre otras. 

Asimismo, tecnologías emergentes como la Agritech y la Inteligencia Artificial (IA) se están aplicando a los desafíos ambientales: optimización de rutas logísticas para ahorrar combustible, sistemas inteligentes de riego que ahorran agua, modelos de IA para eficiencia energética en edificios, etc. 

 

Talento y nuevas competencias “verdes” 

Paralelamente, el cambio hacia modelos sostenibles está transformando el mercado laboral. En América Latina cada vez más empresas grandes cuentan con departamentos o responsables exclusivos de sostenibilidad.  

Esta “revolución verde” del empleo implica que las compañías deben invertir en capacitación del personal para desarrollar competencias en estas áreas emergentes. 

 

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El futuro sostenible de la región necesita líderes preparados 

Como podemos ver, la sostenibilidad empresarial ya no es solo una ventaja competitiva, es una condición para operar en el nuevo entorno económico, regulatorio y social. Lo cual lleva a la necesidad de integrar este enfoque en las decisiones financieras y repensar los modelos de negocio desde una lógica regenerativa. 

Para quienes aspiran a liderar esta transformación, la Maestría en Regeneración y Desarrollo Sostenible de la Universidad de los Andes, en alianza con Emeritus, ofrece una formación única: académicamente rigurosa, con enfoque regional, alto componente práctico y una visión que conecta lo global con lo local. 

 

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Periodista especializada en contenidos enfocados en habilidades clave para profesionales de Latinoamérica, conectando la visión académica de universidades globales con los retos del mundo laboral actual.
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